miércoles, 27 de junio de 2012



HOMO VIDENS: LA SOCIEDAD TELEDIRIGIDA
(Sartori, Giovanni, 2002)

El autor de este libro, Giovanni Sartori, establece desde temprano su objetivo principal: revelar a la sociedad actual como una sociedad visual, donde el video y las imágenes tienen poder supremo al de los elementos no visuales que conviven con nosotros.  De manera directa el autor indica que el homo sapiens se ha ido transformando en un homo videns, planteamiento que corresponde al título del libro y que implica llamar nuestra atención sobre la dependencia visual que tenemos de la tecnología audio visual.

“El acto de telever está cambiando la naturaleza del hombre” (ref. pág. 11), dice Sartori, introduciéndonos así a conceptos tan interesantes como el video-niño, llamando así al infante que antes de siquiera desarrollar su lenguaje, está expuesto a los medios audio visuales. Así también, el autor destaca otra de sus inquietudes de este autor cuando comenta que le preocupa que la humanidad desemboque en una vida inútil aún contando con tantas herramientas útiles a su alrededor, como lo son las telecomunicaciones y en especial Internet.  A pesar de cierta visión dantesca del futuro, también Sartori trata de convencernos de que él no pierde la esperanza de que en un futuro promisorio que pueda mejorar la calidad de la información masiva y de la educación, así como su esperanza de que los padres retomen su responsabilidad como autoridad de sus hogares.

El capítulo sobre el “Homo sapiens” nos lleva a recorrer la historia del desarrollo social y comunicativo del hombre.  ¿Qué distingue al hombre en su capacidad de comunicarse? La elaboración del pensamiento mediante reflexiones y análisis, la habilidad de expresar sus pensamientos y sentimientos mediante palabras escritas o habladas entrelazadas en ideas concretas. Esto deviene de la explicación que el autor brinda sobre las observaciones de otros estudiosos. “El pensar no necesita de ver” dice, tomando como ejemplo a los invidentes, quienes a pesar de su falta de visión, funcionan perfectamente en el plano intelectual.  “Leer, y tener algo que leer, fue hasta finales del siglo XV un privilegio de poquísimos” y ésta es otra frase que nos pide, sino que nos exige, detenernos y repasar cómo se ha desarrollado la actividad comunicativa del ser humano y también a evaluar el acceso muchas veces selectivo que ha rodeado a la educación. Así transcurren ejemplos de varios hitos, tales como la invención del telégrafo, el teléfono y también resalta la entrada de la televisión, pues ésta cambió definitivamente nuestra forma de percibir y exponer el mundo.

A pesar de que la innovación tecnológica con frecuencia encuentra rechazo, como lo comprueba Sartori con varios ejemplos presentados en el capítulo II, también allí se destaca que, particularmente, los últimos avance tecnológicos si han contado con receptividad y absorción prácticamente inmediata por parte de las sociedades contemporáneas.

Los siguientes capítulos cuestionan varios aspectos sobre el progreso, el empobrecimiento de nuestra capacidad de entender, las deducciones y contra deducciones del impacto tecnológico y la llegada de Internet. 

Queda en nuestro subconsciente la pregunta ¿es todo progreso positivo? Suponemos que hay tantas respuestas como realidades, como países, sociedades y subgrupos. Según las experiencias, algunos podrán demostrar avances culturales, contando con las bondades del desarrollo de la tecnología y la vanguardia en redes de telecomunicación, sin embargo, subyace la incógnita: ¿es positivo el uso que damos a la tecnología? ¿Está la raza humana evolucionando o involucionando?

Los pensamiento de Giovanni Sartori con relación a los medios de comunicación social, particularmente sobre la televisión, quedaron plasmados desde 1996 con Homo Videns: Televisione e Post-Pensiero (1997), título original de Homo Videns. La Sociedad Teledirigida. Considero que Sartori, como investigador dedicado a las Ciencias Políticas, ha dibujado una visión realmente pragmática del alcance que los medios tienen sobre las masas, pero sobre todo, de cómo podemos perdemos en un mar de imágenes e información de estos medios al ver reducida nuestra capacidad de escrutar, analizar, criticar y reformular su contenido. Dicho de otra forma, nos dejamos superficializar por el entretenimiento que ofrecen los medios, en lugar de servirnos de ellos para crecer integralmente.  Echando mano de estas reflexiones de Sartori y buscando una referencia audio visual sobre el tema, recordé la película La Idiocracia (The Idiocracy, Estados Unidos, 2006). Quizás este filme es el complemento adecuado para las reflexiones de Sartori. Hay que reencontrar el camino para crecer en sabiduría por el bien de nuestra civilización contemporánea.

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