HOMO VIDENS: LA
SOCIEDAD TELEDIRIGIDA
(Sartori,
Giovanni, 2002)
El autor de este libro, Giovanni Sartori,
establece desde temprano su objetivo principal: revelar a la sociedad actual
como una sociedad visual, donde el video y las imágenes tienen poder supremo al
de los elementos no visuales que conviven con nosotros. De manera directa el autor indica que el homo sapiens se ha ido transformando en
un homo videns, planteamiento que corresponde
al título del libro y que implica llamar nuestra atención sobre la dependencia
visual que tenemos de la tecnología audio visual.
“El acto de telever está cambiando la naturaleza del hombre” (ref. pág. 11), dice
Sartori, introduciéndonos así a conceptos tan interesantes como el video-niño, llamando así al infante que
antes de siquiera desarrollar su lenguaje, está expuesto a los medios audio
visuales. Así también, el autor destaca otra de sus inquietudes de este autor cuando
comenta que le preocupa que la humanidad desemboque en una vida inútil aún
contando con tantas herramientas útiles a su alrededor, como lo son las
telecomunicaciones y en especial Internet.
A pesar de cierta visión dantesca del futuro, también Sartori trata de
convencernos de que él no pierde la esperanza de que en un futuro promisorio que
pueda mejorar la calidad de la información masiva y de la educación, así como
su esperanza de que los padres retomen su responsabilidad como autoridad de sus
hogares.
El capítulo sobre el “Homo sapiens” nos
lleva a recorrer la historia del desarrollo social y comunicativo del hombre. ¿Qué distingue al hombre en su capacidad de
comunicarse? La elaboración del pensamiento mediante reflexiones y análisis, la
habilidad de expresar sus pensamientos y sentimientos mediante palabras
escritas o habladas entrelazadas en ideas concretas. Esto deviene de la
explicación que el autor brinda sobre las observaciones de otros estudiosos.
“El pensar no necesita de ver” dice, tomando como ejemplo a los invidentes,
quienes a pesar de su falta de visión, funcionan perfectamente en el plano
intelectual. “Leer, y tener algo que
leer, fue hasta finales del siglo XV un privilegio de poquísimos” y ésta es
otra frase que nos pide, sino que nos exige, detenernos y repasar cómo se ha
desarrollado la actividad comunicativa del ser humano y también a evaluar el
acceso muchas veces selectivo que ha rodeado a la educación. Así transcurren
ejemplos de varios hitos, tales como la invención del telégrafo, el teléfono y
también resalta la entrada de la televisión, pues ésta cambió definitivamente
nuestra forma de percibir y exponer el mundo.
A pesar de que la innovación tecnológica
con frecuencia encuentra rechazo, como lo comprueba Sartori con varios ejemplos
presentados en el capítulo II, también allí se destaca que, particularmente, los
últimos avance tecnológicos si han contado con receptividad y absorción
prácticamente inmediata por parte de las sociedades contemporáneas.
Los siguientes capítulos cuestionan varios
aspectos sobre el progreso, el empobrecimiento de nuestra capacidad de entender,
las deducciones y contra deducciones del impacto tecnológico y la llegada de
Internet.
Queda en nuestro subconsciente la pregunta
¿es todo progreso positivo? Suponemos que hay tantas respuestas como
realidades, como países, sociedades y subgrupos. Según las experiencias,
algunos podrán demostrar avances culturales, contando con las bondades del
desarrollo de la tecnología y la vanguardia en redes de telecomunicación, sin
embargo, subyace la incógnita: ¿es positivo el uso que damos a la tecnología?
¿Está la raza humana evolucionando o involucionando?
Los pensamiento de Giovanni Sartori con
relación a los medios de comunicación social, particularmente sobre la
televisión, quedaron plasmados desde 1996 con
Homo Videns: Televisione e Post-Pensiero (1997), título original de Homo Videns.
La Sociedad Teledirigida. Considero que Sartori, como investigador dedicado
a las Ciencias Políticas, ha dibujado una visión realmente pragmática del
alcance que los medios tienen sobre las masas, pero sobre todo, de cómo podemos
perdemos en un mar de imágenes e información de estos medios al ver reducida
nuestra capacidad de escrutar, analizar, criticar y reformular su contenido.
Dicho de otra forma, nos dejamos superficializar por el entretenimiento que
ofrecen los medios, en lugar de servirnos de ellos para crecer
integralmente. Echando mano de estas
reflexiones de Sartori y buscando una referencia audio visual sobre el tema,
recordé la película La Idiocracia (The Idiocracy,
Estados Unidos, 2006). Quizás este filme es el complemento adecuado para las
reflexiones de Sartori. Hay que reencontrar el camino para crecer en sabiduría
por el bien de nuestra civilización contemporánea.